
Después de Londres, en donde hubo una conferencia de estudiantes de doctorado en donde los que redactan este blog fueron a presentar avances en su trabajo, me lancé Portugal. Es desde ahí que les escribo estas lineas. Lisboa es donde se encuentra la colección de instrumentos musicales que visito. Y esta colección me ha dado una grata sorpresa: está llena de instrumentos de gran valia.
Sin embargo la apretada agenda que este tecleador se ha impuesto le ha impedido el poder tranquilamente visitar la colección: me encuentro aquí para ver clavicordios, nada más.
Usted, amable lector, se preguntará ¿Porqué está escribiendo en estas horas de ardua labor? Pues porque me he tomado el tiempo para mostrarle al menos como va el trabajo. Y como soy humano, pues hay que comer. Después de 6 horas de labor me lancé a explorar las calles de Lisboa, sin mapa en mano, en busca primero de un libro. Un amable policia me explicó, después de mi fracaso en llegar a la dichosa librería antes de las 6, que, además de que mi portugués delataba un claro acento venezolano, el mejor lugar para comer bueno y barato se encontraba a unos pasos de la calle del hostel en donde me hospedaría.
No le hago el cuento largo, me metí en una fonda y pedí un plato llamado "Rojões á minhota" Esperando un plato exótico que acompañar con mi cerveza local me encontré repentinamente
con....carne rodeada de papas cocidas. Bueno, la carne estába buena. Y el postre estaba incluido. Y mire usted que postre.

Bueno, dados mis hábitos culinarios guardé el postre para más tarde. Y es aquí y ahora que le voy a dar mate. En la mesa de trabajo junto a una buena botella de Vinho Verde.

¡Salud!

